Alfredo González / A Fuego Lento / Opinión El Heraldo de México

La Secretaría del Trabajo incumple con la legitimación de contratos y su delegada en Jalisco trafica y coyotea con sindicatos.

Importante el acuerdo que logró imponer el gobierno a sindicatos y empresarios para descafeinar el outsourcing y mejorar el reparto de utilidades.

Se trata, sin duda, de un gran gesto de la 4T con la clase trabajadora, los menos favorecidos con salarios y prestaciones. Aunque este acuerdo no deja de generar suspicacia por darse justo en el arranque de las campañas electorales. Más aún, se percibe como un mecanismo para imponer controles sobre los patrones, pero sobre todo entre las vetustas e incómodas organizaciones sindicales. Por eso llama la atención que, a dos años de la entrada en vigor de la Reforma Laboral, el gobierno se vaya por el aplauso fácil. Aunque se entiende, por tratarse claramente de algo que atrae votos.

Sin embargo, donde no hay avances es en la democratización de los sindicatos ni en la legitimación de los contratos colectivos de trabajo, obligaciones plasmadas en la reforma en la materia e impuestas por el T-MEC. Por ejemplo, de los 500 mil contratos colectivos que hay en México, 80% son de protección, y del resto, supuestamente legales, no se ha legitimado ni 1%, con todo y que este proceso inició hace dos años y concluye en 2023.

 El trámite de legitimación consiste en que toda la plantilla laboral de una empresa, a través de una votación democrática, avale o no su contrato colectivo, mediante una supervisión y registro ante la autoridad laboral.  Pero vamos a la mitad del periodo y, al parecer, ni la Secretaría del Trabajo, que encabeza Luisa María Alcalde, ni las grandes centrales obreras llevan prisa.  Hay un rezago importante que algunos y algunas funcionarias y líderes sindicales aprovechan para hacer negocio.

Es el caso de la delegada de la STPS en Jalisco, Claudia Molina, quien aprovecha su posición, trafica con influencias, ofrece e impone gestiones de apoyo, asesoría y supervisión a empresas y sindicatos para que legitimen contratos sin ningún obstáculo.  Usa empresas fantasma y factureras para cobrar por sus servicios, en complicidad con diversos líderes sindicales, como la CTM de Jalisco, que encabeza Juan Huerta. El caso ya está en el escritorio de la titular del Trabajo. Hay una investigación en curso, sobre todo porque se trata de una “funcionaria” que había gozado de la entera confianza de Luisa María Alcalde.

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MC decidió ir solo en estas elecciones, provocando fracturas importantes entre sus dirigentes como Clemente Castañeda, dirigente nacional, y Enrique Alfaro, gobernador de Jalisco, con su líder moral Dante Delgado. La desavenencia vino cuando Delgado desconoció un acuerdo de ambos personajes para ir con el PAN en todas las posiciones en juego en Jalisco. Razón por la que MC corre el riesgo de perder su principal bastión, cosa de la que está consciente su plana mayor.

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Y como dice el filósofo… Nomeacuerdo: “Muchos triunfarían con cosas modestas, si no estuvieran obsesionados por grandes ambiciones”.

Por ALFREDO GONZÁLEZ CASTRO 07/04/2021
ALFREDO@ELHERALDODEMEXICO.COM 
@ALFREDOLEZ

Fuente: https://heraldodemexico.com.mx/opinion/2021/4/7/reforma-laboral-corrupcion-280703.html

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