Por Salvador Maese Barraza

10 de Mayo

En la ocasión anterior hacía mención sobre la reforma laboral y lo complejo que puede ser su aplicación alejada de posicionamientos políticos y sólo con trasfondos sindicales y no de impulso a la competitividad de las empresas y la productividad del trabajador.

También comentaba que no es en si una reforma laboral, pues me parece se centró en la definición del régimen sindical y de las negociaciones colectivas, aparte de incorporar los compromisos que nuestros gobiernos (el anterior y el actual) aceptaron durante la renegociación del Tratado de Libe Comercio de América del Norte. Compromisos que, eran indispensables aceptar si quiere avanzarse en la ratificación del nuevo tratado por parte de Estados Unidos y Canadá.

¿Que buscaron los gobiernos de los tres países con las modificaciones laborales en México? incrementar los salarios por decisión de autoridad, bajo el supuesto de justicia laboral: pero al aceptar lo pactado, hay también riesgos. Por ejemplo, la posibilidad de que las exportaciones mexicanas se reduzcan para satisfacer la presión de reducir el déficit comercial estadounidense, aún a costa de como país podamos perder divisas o dejar de ser México un sitio estratégico de manufactura y logística, e inversionistas decidan hacer sus nuevas inversiones -o trasladar existentes- a países con mayor competitividad manufacturera. 

Pero permítanme regresar a temas empresa-trabajador. La reforma cambia procedimientos para la resolución de conflictos, por eso la definición de centros locales de conciliación, en los cuales además se privilegie la resolución parcial y transparente de disputas. Sin embargo, vale la pena una reflexión, se ha considerado la posibilidad de que un trabajador no despedido acuse a la empresa de un supuesto despido? La carga de la prueba, como se dice comúnmente, recaerá en la empresa, no en el trabajador… y ello puede llevar a conflictos inventados y de ahí la aparición de un acto de corrupción.

Con las nuevas modificaciones a la Ley Laboral se define que las decisiones de los sindicatos serán por voto directo y abierto, así como prohibir la injerencia patronal y la extorsión a los patrones. Suena bien, pero acaso lo que pasó en Matamoros de incrementar los salarios no sólo a los del mínimo, sino a todos y aparte darles un alto bono anual, no son extorsión; espero que no se repita lo de esa ciudad fronteriza ahí o en otras partes del país.

Pienso que lo comentado en este espacio y en el anterior deben ser tratados en el próximo Foro Laboral que organizaremos en la Ciudad de México como Consejo Nacional de la Industria Maquiladora y Manufacturera de Exportación (index), en las siguientes semanas, concretamente el día 21.  Ahí revisaremos el nuevo modelo laboral, las relaciones empresa-sindicato-trabajador, el sindicalismo, el Convenio 98 de la Organización Internacional del Trabajo y también la industria manufacturera de exportación ante los nuevos retos.

Hemos invitado a la titular de la Secretaría del Trabajo, a Senadores y Diputados responsables de las comisiones laborales, abogados laboristas y empresarios quienes, de forma individual en una ponencia o de manera conjunta en un panel nos darán señales sobre el nuevo escenario laboral y las relaciones de las empresas con sus trabajadores para crear mejores ambientes de trabajo, de producción y de productividad.

* El autor es Consejero y Tesorero Nacional de Index, además de Director de Recursos Humanos para LatinAmérica en Newell Brands.
https://www.elimparcial.com/mexicali/columnas/Nueva-vision-laboral-20190509-0033.html

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