Diálogos Ciudadanos

Por: Esteban Ángeles Cerón

12 de Mayo

El nuevo modelo de relaciones laborales se gesta con la reforma constitucional a los artículos 107 y 123 de febrero de 2017; la ratificación del Convenio 98 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT); y los compromisos asumidos en el Capítulo Laboral y el Anexo 23-A, del Tratado de Libre Comercio entre México, Estados Unidos y Canadá (T-EMEC).

La reforma constitucional dispone que la conciliación local se encargue a organismos especializados con personalidad jurídica y autonomía técnica, presupuestal y de operación para tomar sus decisiones, a nivel federal mediante la creación de un organismo descentralizado, encargado de registrar los contratos colectivos, las organizaciones sindicales, los procesos administrativos y la resolución de conflictos; asimismo, ordena desaparecer las juntas de conciliación y arbitraje locales y federales; dispone que los poderes judiciales impartan la justicia con tribunales en materia laboral; y confiere al trabajador la libertad sindical y el voto personal, libre y secreto en la elección de las dirigencias sindicales.

La Ratificación del Convenio 98 de la OIT implica fortalecer la libertad sindical con los principios del derecho de sindicalización y negociación colectiva, lo que implica que no se puede obligar a ningún trabajador a afiliarse o no a un sindicato, o a ser despedido por formar parte de alguno, y dispone medidas de protección para no ser discriminado.

En el T-MEC, México se comprometió a plasmar en su legislación el reconocimiento expreso de la representación de los trabajadores en la negociación colectiva; crear un órgano independiente encargado de la conciliación y el registro de los contratos colectivos de trabajo; al voto libre, secreto y personal en la elección de los líderes sindicales; a la publicidad de contratos y documentos relacionados, y a la transparencia a través de un sitio web centralizado para la consulta de contratos y documentos.

El manto retórico que cubre esta reforma pretende refuncionalizar la democracia sindical que requieren los trabajadores, garantizar su libertad y un ambiente exento de politización e injerencia de grupos políticos o del Estado; condición que entroniza con la estructura de obligaciones y principios de la OIT y con el nuevo Acuerdo de Libre Comercio T-MEC.

Destaco de la reforma laboral tres aspectos nodales: primero, modifica los fundamentos del sindicalismo y la negociación colectiva e individual; segundo, da paso a los tribunales laborales que dependerán del Poder Judicial de la Federación o Locales; y tercero, crea el Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral (CFCRL) para fortalecer la conciliación como práctica previa a la intervención de los tribunales laborales.

Este Centro de Conciliación deberá garantizar los diálogos y las relaciones de trabajo como figuras efectivas de negociación y de calidad en la interacción jurídica. Asimismo, el uso de una Agenda Laboral le permitirá agotar las instancias de diálogo y sanear los vicios y vacíos que dejaron las Juntas de Conciliación y Arbitraje. Se encargará de extender a los Sindicatos la Constancia de Representatividad; registrar los contratos colectivos de trabajo; y verificar la legalidad de los procesos al interior de los sindicatos mediante el recuento de votos de los trabajadores

La pretensión del nuevo marco jurídico laboral gira en torno a debilitar las estructuras sindicales blancas, que históricamente han implicado organizaciones amafiadas bajo el control de patrones, cuyos vicios y abusos han impedido que las relaciones laborales se den en el marco del Estado Democrático de Derecho, y lo que es peor, han frenado la participación activa de los sindicatos como estructura laboral de integración productiva y dignidad social.

En este sentido, si muerto el perro se acabó la hidrofobia, una vez que se derrote al sindicalismo blanco, el poder de las mafias sindicales pasará a mejor vida y la salud física y mental de los trabajadores se verá incrementada en un escenario horizontal, asociativista y limpio de malos manejos y, por ende, la producción y la productividad del país, deberán expresarse en sendos incrementos, producto de la despolitización sindical.

Empero, amén de que la rectificación del camino es loable, el nuevo entramado sigue siendo incierto, ya que lo que se dice en verso pocas veces se concreta en prosa; dadas las pruebas empíricas de lo que históricamente han implicado las relaciones laborales en el país; pero como Santo Tomás, “hasta no ver no creer”.

El ajedrez laboral lo completan diversas disposiciones, entre las que resaltan la regulación de los trabajadores del hogar o domésticos, mismos que han carecido de seguridad social, ya que los patrones, al no darlos de alta en el IMSS, violan su seguridad laboral y jubilaciones, con lo que se vulnera el derecho humano al trabajo digno y reconocido.

En esta revalorización la igualdad de género, se plasma en el artículo 3º de la Ley Federal del Trabajo (LFT), con lo que se brinda respeto para las libertades, dignidad y mayores posibilidades de movilidad e inserción laboral de las mujeres y se evita su discriminación, lo que presupone que a responsabilidades y trabajo igual entre hombres y mujeres, remuneraciones iguales.

Asimismo, la reforma laboral tipifica como delito la subcotización, estratagema de las empresas donde a un trabajador le señalan un ingreso menor, y subrepticiamente le reincorporan dinero, evadiendo obligaciones fiscales y laborales.

Sin embargo, la subcontratación (Outsorcing) y los derechos de los trabajadores del campo, no fueron contemplados, quedando postergados derechos que están en el ojo del huracán de las relaciones laborales en México, y cuya solución es un imperativo, máxime en un modelo laboral que hace referencia a la justicia social, como premisa sine qua non de la 4T.

El nuevo rol fiscalizador del Estado en las relaciones laborales resultó infausto en esta reforma laboral, que realizada al vapor, no se erige como el parteaguas para reconciliar el trabajo asalariado con un estadio de vida superior, deuda social causada por el laberinto político y de corrupción que controla las relaciones laborales.

Imperdonable que el actual gobierno haya decapitado lo que era una oportunidad inmejorable para profundizar en una estructura jurídica dinámica, moderna y acorde con la justicia social.

Agenda

• El Presidente López Obrador y el Gobernador Omar Fayad Meneses, inauguraron el C-5i en el municipio de Zapotlán de Juárez, que brindará una nueva cobertura a la seguridad pública del Estado de Hidalgo.

• Se canceló la licitación restringida para la construcción de La Refinería de Dos Bocas y se anunció su construcción por administración directa bajo la responsabilidad de la Secretaría de Energía y de PEMEX.

• Nosotrxs presentó la plataforma “No al huachicol de medicinas” para reportar el desabasto de medicamentos. https://www.huachicoldemedicinas.org/
https://www.am.com.mx/hidalgo/opinion/La-Forma-y-el-Fondo-de-la-Reforma-Laboral-20190512-0022.html

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