01/05/2019

Manuel fuentes

La propuesta legislativa, que ahora es ley, representa un cambio de gran calado al buscar la democratización de las relaciones laborales. | Manuel Fuentes

Tuvieron que pasar 797 días, (dos años, dos meses con 8 días) para aprobarse esta tan debatida reforma laboral, que legisla la manera de cómo se aplicará el artículo 123 constitucional promulgado el 24 de febrero de 2017.

De las manos del PRI y grupos empresariales que elaboraron un proyecto con visión totalmente patronal, que con el cambio de gobierno pasó a manos de Morena dándole un vuelco de distintas magnitudes para lograr que sean los trabajadores los principales actores en las relaciones laborales.

En el proyecto se incrustaron petardos empresariales para apostarle al debilitamiento de los sindicatos (como el agregado al artículo 110 que permite la injerencia patronal en materia de cuotas sindicales) y al ejercicio de derechos colectivos (al continuar el outsourcing), pero aun así la propuesta legislativa, que ahora es ley, representa un cambio de gran calado al buscar la democratización de las relaciones laborales. Para lograrlo dependerá (contradictoriamente) de la organización sindical (a la cual se pretende debilitar) y de los propios trabajadores, a los cuales se pretende fortalecer.

Los trabajadores, actores amorfos por una ley laboral que nunca les permitió existir, tendrán que construir nuevos modelos de organización, nuevas formas de participación, que ahora la Ley Federal del Trabajo les dará una enorme cobertura, no para que participen de manera voluntaria, sino que será indispensable su participación para que opere la maquinaria de las relaciones laborales.

Los trabajadores: piezas vitales

Como una pieza estratégica, ese enorme aparato que se estuvo confeccionando sólo podrá caminar si los trabajadores aparecen en escena. Del Contrato Colectivo se hace a un lado a los dirigentes sindicales como entes hegemónicos de las decisiones fundamentales y comunes de los trabajadores. La Toma de Nota casi será un artículo decorativo porque no servirá como factor de representación para los sindicatos en el ejercicio de los derechos colectivos y en los convenios contractuales que pacte con el patrón.

La Toma de Nota no servirá para echar andar las revisiones de los Contratos Colectivos de Trabajo, para sólo con este documento iniciarlos o terminarlos, ahora será requisito la consulta de los trabajadores. Si ésta no se realiza, aunque el secretario general del sindicato tenga la mayor influencia en el Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral no se admitirá el Contrato Colectivo de Trabajo.

Consulta a trabajadores: forzosa

La consulta tiene avances importantes en la reforma constitucional, porque esta no sólo será personal, libre y secreta, sino también directa. Ello quiere decir, que no será a través de delegados, apoderados o cartas poder, (como la anterior ley laboral lo consentía) como se aprobarán los acuerdos laborales en materia de prestaciones y salarios. Ahora los trabajadores tendrán que participar de manera forzosa, si no el convenio carecerá de validez.

La consulta representa enormes retos a vencer, el más importante será el de los trabajadores, vencer su propio miedo, entender que la fortaleza está en ellos y sólo en ellos y que recaerá la enorme responsabilidad de tomar decisiones si se acepta un día más de aguinaldo, más porcentaje en la prima vacacional, más recursos en la despensa o en otras prestaciones o simplemente se decide no revisar algunas cláusulas o derogar algunas otras. Valorar que las peticiones que aprueben deben lograr el equilibrio entre la sobrevivencia de la empresa y la mejora de prestaciones.

Los patrones, dirigentes y comisiones revisoras tendrán el enorme reto de dar información clara y suficiente a los trabajadores, porque de otra forma las votaciones pueden revertir los acuerdos pactados. Uno de los mayores retos es que no existirán inspectores suficientes para supervisar todas las revisiones reales de contrato, que en nuestro país apenas alcanzan un poco más del 5%.

La absoluta mayoría son Contratos Colectivos de Protección pactados entre el patrón y el patrón (no es error de redacción, el patrón así mismo finge pactos con dirigentes que son sus fieles empleados). El patrón está acostumbrado a negociar consigo mismo y a esto se pretende poner punto final.

Los patrones tendrán que olvidar los convenios de farsa

Casi la totalidad de los Contratos Colectivos de Trabajo en nuestro país, son redactados por los patrones con la derecha y firmados con la izquierda. Toda una apariencia, toda una farsa que la reforma que se promulga pretende acabar.

Romper este fraude laboral no será fácil, algunos patrones buscarán formas para mantener el control de los trabajadores. Los despidos, la figura del outsourcing, la amenaza de no renovar contratos de trabajo, serán las armas que se mantendrán, pero los trabajadores estarán dotados de facultades para presentar denuncias acusando que la consulta estuvo viciada, que se realizó con engaños, que se falsificaron firmas, será entonces cuando la autoridad laboral deberá intervenir.

Si bien a la autoridad laboral le corresponderá poner los cimientos de instituciones fuertes que vigilen y procuren una justicia eficaz, de nada servirá una reforma laboral si los trabajadores no toman la iniciativa, sino se convierten en actores de cambio y si no asumen nuevas responsabilidades.

El propósito de la reforma no será incrustar la democratización de las relaciones laborales sólo porque es una moda; el objetivo fundamental será mejorar las condiciones de trabajo, de vida, de seguridad, de prevención de riesgos, de trato digno, respeto a su condición de género, no solo la salarial.

La educación: papel central

Las organizaciones sindicales y las centrales que ahora se reconfiguran, deberán impulsar centros de capacitación sindical y política, de educación continua para que los trabajadores defiendan sus organizaciones, eviten la pulverización y la división (que se pregona por todas partes).

Apenas se ha puesto la primera piedra, de un gran edificio, de un nuevo modelo laboral que tiene rajaduras y partes blandas, pero que será misión del movimiento obrero fortalecerlo, de cubrir, de tapar esas debilidades con organización y conciencia, para salir de la miseria vergonzosa a la que se enfrentan la mayoría de los trabajadores, formales e informales.

Ese será el reto de esta reforma laboral que nace un primero de mayo.

Reforma Laboral: consummatun est
@Manuel_FuentesM | @OpinionLSR | @lasillarota
https://lasillarota.com/opinion/columnas/reforma-laboral-la-primera-piedra-de-mayo/282696?fbclid=IwAR3dOTRdsR3Hg6NB9pnAJ5gkbzA8vf1zmZLofn3fgoYgDpN9-tizB_uig8g

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