RICARDO MONREAL ÁVILA

30.04.2019/01:57

El Senado y la Cámara de Diputados aprobaron la reforma laboral más importante de las últimas décadas (en el Senado por unanimidad).

Es la primera en su tipo que se adapta al marco internacional más avanzado en la materia, al tomar en cuenta los convenios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) (Convenios 87 y 98) y las disposiciones que al efecto incorpora el nuevo tratado de libre comercio México-EU-Canadá, el llamado T-MEC. Pero también responde a los compromisos de cambios laborales de la 4T.

Si hubiera que sintetizar en tres términos la orientación de la reforma, éstos serían: simplificación de la justicia, democratización y medidas anticorrupción en el mundo laboral. En el terreno de la simplificación de la justicia laboral destacan los siguientes cambios:

1. Se suprimen las Juntas de Conciliación y Arbitraje.

2. La resolución de las diferencias o los conflictos entre trabajadores y patrones estará a cargo de los tribunales del Poder Judicial de la Federación o de las entidades federativas.

3. Se estipula que antes de acudir a los tribunales, trabajadores y patrones deberán asistir a la instancia conciliatoria correspondiente.

4. En el orden federal, la función conciliatoria estará a cargo de un organismo descentralizado al cual le corresponderá, además, el registro de todos los contratos colectivos de trabajo y las organizaciones sindicales, así como todos los procesos administrativos relacionados.

5. En el orden local, la función conciliatoria estará a cargo de los Centros de Conciliación que se instituyan en las entidades federativas.

En materia de democracia sindical (una demanda histórica de los movimientos sociales de izquierda en el país) destacan los siguientes cambios:

1. Se reconoce expresamente el derecho de libertad sindical, de libre sindicación, bajo los parámetros de los convenios ya mencionados de la OIT y de las sentencias que en este sentido ya se habían emitido por el Poder Judicial de México.

2. Se establece la elección de directivas y secciones sindicales mediante el voto personal, libre, secreto y directo de las y los trabajadores, así como la igualdad y paridad de género en la integración de las dirigencias sindicales. Se garantiza también un ambiente laboral libre de discriminación y violencia, y se regula el régimen de personas trabajadoras del hogar.

3. Se acaba con el monopolio de la representaciones sindicales “únicas”. Las y los trabajadores podrán organizarse en el número de sindicatos que libremente decidan. Podrán ser gremiales, de empresa, de rama, de oficios o nacionales.

Entre las medidas anticorrupción, destacan las siguientes:

1. Pérdida de registro si la dirigencia sindical incurre en actos de extorsión contra empresas y trabajadores.

2. Se les prohíbe: la evasión de contribuciones o el incumplimiento de obligaciones patronales respecto a sus representados; la simulación o realización de elecciones gremiales fraudulentas; ejercer actos de violencia contra los trabajadores o de los empleadores.

Quedan pendientes algunos temas como el outsourcing, pero lo avanzado es innegable. Se espera que ahora esta reforma se traduzca en mayor productividad y mejor ingreso para las y los trabajadores del país, que es su objetivo final.

ricardomonreala@yahoo.com.mx 
@RicardoMonrealA
https://www.milenio.com/opinion/ricardo-monreal-avila/antilogia/la-reforma-laboral-de-la-4t

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