Dinero

Enrique Galván Ochoa

El Senado aprobó ayer la reforma constitucional en materia laboral y sindical, justo a tiempo, concluye el primer periodo ordinario de sesiones del Congreso.

Mientras se discute en los medios y las redes el profundo tema de los zapatos sin lustrar de Andrés Manuel, el partido Morena ha ido cambiando el marco constitucional y legal del país a una velocidad impresionante. Se han conjugado los esfuerzos de los liderazgos del Senado, con Martí Batres, de la Cámara de Diputados, con Mario Delgado y del consejero jurídico de la Presidencia, Julio Scherer.

Hoy el país es distinto en la letra de la ley al de hace cinco meses, por si no se han dado cuenta. Obviamente ha habido oposición y forcejeo de la nueva chiquillada, más no en todas las iniciativas.

En el tema laboral, Coparmex presentó una argumentación que en algunos puntos ganó simpatías. Propuso, por ejemplo, la libertad del trabajador de afiliarse o no hacerlo a un sindicato. También planteó que se sancione a quien cause la suspensión de actividades de una empresa fuera del procedimiento legal, las huelgas locas. Asimismo, detener la extorsión de líderes charros, y no charros, en daño de los trabajadores y los patrones. Ganaron apoyo estas propuestas, aún entre algunos morenistas. Sin embargo, no tiene madera de negociador el presidente de Coparmex, Gustavo de Hoyos. Panista resentido porque ha perdido la oportunidad de convertirse en gobernador de Baja California, las encuestas anticipan un triunfo de Morena, De Hoyos está convirtiendo a Coparmex en un partido político de oposición. Asistió, por ejemplo, a la reunión de los “contrapesos” y ataca al gobierno un día sí y el siguiente también. Con esos modos…

https://www.jornada.com.mx/2019/04/30/opinion/006o1eco

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