PUNTO DE VISTA

POR  TERESA GUERRA 28 DE ABRIL DE 2019

¿DEMOCRACIA SINDICAL? La reforma laboral se está analizando y discutiendo en el Senado de la República; una vez que fue aprobada por la Cámara de Diputados, le corresponde al Senado aprobar o modificar lo que aprobaron los diputados.

Si bien hay avances importantes en la reforma que se discute, en materia de democracia sindical y contratación colectiva, al establecer la obligatoriedad del voto directo y secreto en la elección de la directiva del sindicato, así como restricciones para los contratos colectivos de protección patronal, nada asegura que la democracia reine en los sindicatos de México, sobre todo si los líderes tradicionales son los que siguen al frente de la mayor parte del sindicalismo nacional, si no hay transparencia en el manejo de los fondos de las organizaciones de trabajadores y no se aplican sanciones a los líderes corruptos.

El Gobierno de AMLO, hasta hoy, no ha significado cambios en los sindicatos, al revés, Carlos Romero Deschamps sigue al frente del sindicato petrolero, a pesar de las evidencias de la corrupción que ha practicado a lo largo de los 23 años que tiene dirigiendo uno de los  sindicatos más poderosos en el país. El Ferrari de su hijo José Carlos Romero, los lujos multimillonarios de su hija Paulina, el Pemexgate y los escándalos de la familia de Romero Deschamps no ha sido razón suficiente para fincarle cargos ni para destituir a tan corrupto líder.

LÍDERES CUESTIONADOS. Aparte del retorno a la política de Elba Esther Gordillo, y del trato fino que recibe, está el protagonismo de dos senadores que encarnan la antítesis de la democracia sindical: Napoleón Gómez Urrutia y Pedro Haces, ambos  de cuestionable trayectoria en las organizaciones sindicales que han dirigido y que hoy ostentan poder al amparo de la 4T.

Gómez Urrutia es “heredero” del eterno dirigente sindical minero, Napoleón Gómez Sada, su padre, quien hizo fortuna al amparo de la corrupción sindical. Napoleón hijo, en los Gobiernos del PRI primero fue director de la Casa de Moneda por 12 años, después fue electo dirigente del poderoso sindicato minero desde 2002, siendo acusado de un fraude por 55 millones de dólares de los fondos de los trabajadores mineros. Si bien nunca se le comprobó el desvío, lo que es real es que su gran fortuna (heredada o obtenida por él) se construyó bajo el patrocinio del sindicato minero. ¿O no?

Pedro Haces ha dirigido el sindicato nacional de trabajadores de seguridad privada y ahora, además de senador, es dirigente de la Confederación Autónoma de Trabajadores y Empleados de México (Catem); ha estado involucrado en escándalos, desde acusaciones por haber sido detenido en 1998 acusado de robo, así como de recibir y desviar dineros del erario público bajo el apoyo del exgobernador de Veracruz Javier Duarte. Es sobrino de Leonardo Rodríguez Alcaine, líder eterno del sindicato de trabajadores de CFE, enriquecido al amparo de las cuotas de los trabajadores y la corrupción. Haces nació en medio de la corrupción del sindicalismo mexicano, y quiso dirigir la CTM, pero no lo logró, y ahora está construyendo una central obrera con el modelo del PRI y de la CTM, pero bajo el amparo y el poder del nuevo Gobierno.

Así que, con el protagonismo de semejantes personajes del sindicalismo mexicano, y con el poder que ostentan en la 4T, se ve complejo que arribemos en México a una verdadera democracia sindical, y menos que se castigue la corrupción y el enriquecimiento de sus líderes. ¿Será?

https://www.debate.com.mx/opinion/Teresa-Guerra-Punto-de-Vista-Democracia-sindical-en-duda-20190427-0295.html

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