En el inaudito de la temporada, dada su pasividad de décadas, la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROC) está emplazando a huelga a 121 tiendas de la cadena Walmart instaladas en 10 entidades federativas, en exigencia, dice, de respeto al contrato colectivo de trabajo… y de pasadita de un incremento salarial de 20%

La cara la plantea la llamada Asociación Nacional de Trabajadores del Comercio y Oficinas Particulares, cuya existencia la desconocía la inmensa mayoría de los empleados.

El pliego petitorio habla de respeto a la jornada de ocho horas, o en tal caso pago de horas extra; cese de despidos injustificados y hostilidad a mujeres en estado de gravidez, además de acoso laboral y sexual.

Lo curioso del caso es que en la fase previa al emplazamiento, la central sindical estuvo realizando afiliaciones de empleados fuera de la tienda.

Aunque la suspicacia apuntaría a que la repentina insurgencia de la añosa central la alienta la política laboral del nuevo gobierno, en realidad se trata de una consecuencia: el viejo sindicalismo desempolvó banderas frente a la posibilidad de desbandada, dada la aparición en escena del Convenio 98 de la Organización Internacional del Trabajo en materia de libertad sindical.

El caso es que aunque en su oportunismo el líder minero Napoleón Gómez Urrutia se colocó la medalla de la adhesión de México tras el sí del Senado, en realidad la propuesta la había planteado el expresidente Enrique Peña Nieto en el marco de una exigencia del frustrado Acuerdo Transpacífico de Asociación Económica.

Ahora que en la ola que provocó más de 100 huelgas de empresas, con énfasis en maquiladoras, en Matamoros, Tamaulipas, el sindicato de la línea aérea Interjet está reclamando un incremento salarial de 9.2%, en un marco en que el pliego petitorio incluye la renovación de los muebles de la sala de descanso, según por estar infestados de chinches.

El organismo es ajeno a los sindicatos tradicionales de aviación que aglutinan a pilotos, sobrecargos y trabajadores de tierra. El emplazamiento saltó de marzo a junio.

En el marco de la beligerancia sindical se culpa lo mismo a la nueva central de Gómez Urrutia de haber metido mano negra en los conflictos laborales de Matamoros, como al papá de la secretaria del Trabajo, Arturo Alcalde Justiniani, de ser la mano que mece la cuna en algunos conflictos… y en la propia dependencia.

La mecha la encendió el incremento al salario mínimo en la zona norte del país, cuyo nivel alcanzó 176.72 pesos diarios, lo que colocó en desventaja a quienes ganaban menos de esa cantidad, exigiendo al menos empatarla.

Lo cierto, frente a quienes aseguraban la congelación de nuevas plazas es que, de acuerdo con el Instituto Mexicano del Seguro Social, durante enero creció en 7% el empleo en Nogales, Matamoros, Nuevo Laredo, Reynosa y Tijuana.

https://www.eluniversal.com.mx/columna/alberto-barranco/cartera/se-engallan-sindicatos-con-amlo

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