Se está contemplando la “constancia de representatividad”, que obligará a los liderazgos sindicales a obtener el respaldo de una tercera parte de sus representados

 Heraldo de México

Por Jesús Ángel Duarte Téllez, 5 de marzo 2019

Se está gestando un nuevo modelo laboral de repercusiones mayúsculas como parte de la reconfiguración del sistema político en el país.

Dentro de poco, emergerán las nuevas reglas basadas en cinco principios fundamentales: elección democrática de dirigencias sindicales, libertad plena de asociación, recuperación de la negociación colectiva, creación de un órgano con autonomía para todos los registros sindicales, y reingeniería del sistema de justicia laboral.

Estos cambios son procesados mediante un rediseño de la Ley Federal de Trabajo para reglamentar la reforma constitucional de los artículos 107 y 123, promulgada en febrero de 2017, en la cual se fijó un plazo de un año (ya vencido) para aterrizarla en la legislación secundaria, aunado a que el Senado ha ratificado el Convenio 98 de la OIT, sobre el derecho a la sindicación.

Además, se trata de un paso que tiene que darse como condicionante para la ratificación del nuevo acuerdo comercial con Estados Unidos y Canadá, de acuerdo con su capítulo laboral; es pues, una nueva reforma laboral inevitable y que podemos asegurar que se aprobará en las cámaras «sí o sí».

¿Estamos realmente en el umbral de un nuevo paradigma laboral? Sin duda.

La democracia sindical será obligatoria a través del voto libre y secreto, la duración de las directivas no podrá ser indefinida, habrá normas más estrictas para transparentar las finanzas sindicales, y además, cualquier miembro tendrá derecho a solicitar información sobre la administración del patrimonio de su organización.

En cuanto a la libertad de afiliación y efectiva negociación colectiva, será trascendental resguardar el derecho de cualquier trabajador a poder afiliarse o no a cualquier sindicato, al igual que permanecer o salir de éste de manera libre y sin consecuencias.

Pero más aún, se está contemplando la “constancia de representatividad”, que obligará a los liderazgos sindicales a consultar y obtener el respaldo de al menos una tercera parte de sus representados para negociar los contratos colectivos; siendo así, los “contratos de protección” y sindicatos blancos podrían entrar en proceso de extinción.

Ésta es una gran oportunidad para empoderar a todos los trabajadores del país y que dejen de pactarse las condiciones de trabajo a sus espaldas.

Otro de los elementos clave es la desaparición de las juntas de conciliación y arbitraje y el establecimiento del Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral.

La transformación de la justicia laboral para que sea impartida por órganos del Poder Judicial a nivel federal y local representará otra modificación de largo alcance.

Ante dicho panorama, la nueva gobernabilidad laboral exigirá un sano entendimiento entre los factores capital y trabajo, sobre todo ahora que enfrentamos como nación el gran reto de lograr mayores tasas de crecimiento económico con empleos de calidad.

https://heraldodemexico.com.mx/opinion/nueva-reforma-laboral-cambio-de-gran-calado/

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