Número cero

JOSÉ BUENDÍA HEGEWISCH

28 de Febrero de 2019

Las viejas centrales sindicales corporativas sobrevivieron a la salida del PRI del poder en la alternancia del 2000, pero su permanencia está amenazada bajo los dominios de la 4T y el riesgo de ser desplazadas por nuevas agrupaciones que empujan legisladores de Morena. El reacomodo de fuerzas en el mundo del trabajo comienza a dar muestras del fin de la larga época de la pax sindical en el ámbito laboral y abre un enorme desafío al Estado para conducir un cambio de modelo autoritario agotado por la modernización económica y ahora denunciado por los socios comerciales de México.

Si las dirigencias sindicales lograron mantener el favor de la oposición y acomodarse en el arreglo de la partidocraciaa pesar de la democratización, su perspectiva con el gobierno de López Obradores incierta. Los astros de viejos jerarcas ya no están alineados con el poder político, con el que muchos de ellos se confundieron hasta entronizar personajes conspicuos por señalamientos de abusos y corrupción.  Y peor aún, ahora el poder ha encumbrado a antiguos compañeros con viejas cuentas pendientes como los promotores de nuevas agrupaciones rivales, los senadores de Morena Napoleón Gómez Urrutia, líder minero e hijo del fundador del Congreso del Trabajo, y Pedro Haces, quien hizo su carrera sindical con Leonardo Rodríguez Alcaine, de la CTM. Precisamente en el 83 aniversario cetemista, la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, advertiría que no habrá sindicatos de Estado ni consentidos por el poder como en el esquema corporativo.

No obstante a la retórica oficial, el cambio de señales está en el Congreso donde se analiza una Reforma Laboral que promueve la libertad sindical y la elección de los representantes con voto directo de las bases como la fórmula para desmontar el poder de los llamados líderes charros.  La iniciativa propone abrir la libre afiliación sindical en las empresas para debilitar los contratos de protección y liberalizar la negociación colectiva, pero conserva mecanismos que sirvieron al Estado para mantener el control sindical como la toma de nota para su registro oficial y el establecimiento de un Centro Nacional de Conciliación y Registro Laboral para la validez de los contratos.

El ataque —como lo resiente el dirigente nacional de la CTM, el senador priista Carlos Aceves del Olmo— difícilmente dará lugar a la extinción rápida de un modelo construido a lo largo de casi un siglo. Pero el reconocimiento de su agotamiento y el empoderamiento de nuevos liderazgos se percibe en el toque de tambores de guerra por el desplazamiento de las nuevas agrupaciones, la mayor conflictividad laboral en Tamaulipas y zona fronteriza; y también las presiones comerciales externas para la reforma legal del mundo del trabajo en México por el T-Mec.

La transformación del mundo laboral es una promesa de López Obrador, pero también es un desafío para el Estado porque de su conducción dependerá que la desactivación de los mecanismos de control que aseguraron la pax sindical no se desborden en inestabilidad por la disputa entre las centrales.

En la Comisión del Trabajo del Senado ya se han escuchado epítetos de “hampones” hacia viejos sindicalistas como el petrolero Romero Deschamps, pero la verdadera batalla se desarrolla en el seno de las viejas centrales como la CTM o la CROC y la disputa por control de los contratos. La nueva CATEM, que encabeza Haces, busca hacerse de los sindicatos de industria y servicios, a excepción de empresas públicas como CFE y Pemex, aunque invita a sus liderazgos debían jubilarse. Mientras que Gómez Urrutia va por una nueva Conferencia Internacional de Trabajadores y muestra su poder en conflictos laborales como los de la siderúrgicas del norte del país.

El sindicalismo no participó en la democratización del país y hoy su mayor descrédito es la falta de credibilidad para los propios trabajadores. La reforma es una oportunidad para revertirlo si no se pierde en la vendeta de grupos por el poder sindical.

https://www.excelsior.com.mx/opinion/jose-buendia-hegewisch/adios-a-la-pax-sindical/1299066

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