por ENTRE SEMANA | Julio César Hernández

7 de Enero de 2019, 23:36 – 

El sindicalismo en México está a la espera de que muchas cosas se definan en este naciente sexenio bajo el gobierno de Andrés Manuel López Obrador que ya envió señales de que impulsará una profunda reforma bajo la premisa de que los dirigentes de las centrales obreras serán electos mediante el voto secreto de sus agremiados.

Ya en sindicatos poderosos como el de los maestros o el de Pemex resintieron los primeros pasos del lopezobradorismo, mientras otros parece que buscan eludirlos, como es el caso de los ferrocarrileros, en el que su dirigente Víctor Flores Morales fue reelecto en agosto por un nuevo período de seis años, para sumar en total 29 al frente de este sindicato.

Aún no se sabe a ciencia cierta qué futuro les depara a los sindicatos del país, pero mientras eso sucede se registran movimientos que buscan acomodarse a los nuevos tiempos políticos y a la peculiar forma de gobernar de López Obrador, quien en sus discursos ha enviado ya varios buscapiés a los dirigentes sindicales que se mantienen a la expectativa.

En este marco se revela que bajo el impulso de Alfonso Romo, jefe de gabinete de AMLO, y del denominado grupo empresarial de los 100, se proyecta la creación de lo que se denominaría Confederación Única de Trabajadores Fidel Velázquez Sánchez, y cuyo nacimiento se registraría en el norte del país. Se asegura que dicho proyecto ya se encuentra muy avanzado y que en un corto a mediano plazo se estaría solicitando la Toma de Nota ante la Secretaría de Trabajo, la que se apuesta a que le será concedida sin mayores problemas.

Pero en este escenario, al parecer en Jalisco los sindicatos no están dispuestos a quedarse cruzados de brazo, al menos los que corresponden al sector obrero. Y es así que también, desde los meses finales del año pasado, se han dado a la tarea de trabajar en la conformación de lo que sería el frente sindical jalisciense, integrado por las centrares obreras CTM, CROC, FROC y CROM.

En este proyecto vienen trabajando los dirigentes de estas centrales: Juan Huerta, por la CTM; Antonio Álvarez Esparza, por la CROC; Alfredo Barba Hernández, por la FROC, y Alejandro García, por la CROM. El plazo para que este proyecto se concrete y comience a funcionar es en los primeros dos meses de este nuevo año.

El objetivo, según lo que ha trascendido hasta el momento, es crear precisamente un frente sindical para cerrar filas y juntos enfrentar los vaivenes que en este renglón se presentarán también en Jalisco con la llegada al gobierno de Enrique Alfaro Ramírez bajo las siglas de Movimiento Ciudadano. Y es que se asegura que independientemente de lo que las dirigencias nacionales de estas centrales obreras decidan hacer ante el gobierno de López Obrador, en Jalisco sus filiales harán un frente común para los problemas de carácter estatal.

También se vislumbra que conforme avance el tiempo la adhesión que cada una de estas centrales obrares mantienen con el Partido Revolucionario Institucional podría llegar a desaparecer, lo que sería un severo golpe al otrora poderoso PRI, al que poco futuro le ven. Y es que la decisión a tomar será, como central obrera, sumarse a aquella fuerza política –esté o no en el gobierno– que genere mayores expectativas de ver cumplidos sus objetivos, por una parte; por la otra, la apuesta es a que cada integrante de estos sindicatos tenga libremente la filiación partidista que mejor le convenga.

La idea sería, por tanto, terminar con el corporativismo priísta y trasladarlo, sí así conviene, a otro partido político o dejar que sus agremiados apoyen individualmente al partido o candidato de su mayor conveniencia.

Todo parece indicar, pues, que las centrales obreras en Jalisco han decidido adelantarse a dar los primeros pasos para una reforma interna.

ES TODO, nos leeremos ENTRE SEMANA.

JJ/I

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