La ratificación del Convenio 98 de la OIT, el T-MEC y la legislación secundaria de la reforma laboral serán las claves del nuevo sistema.

enero 07, 2019 

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Avance. Los especialistas aseguran que el cambio fortalecerá, modernizará y democratizará el mundo del trabajo. (slobo/Getty Images)

Aminetth Sánchez

CIUDAD DE MÉXICO (Expansión). – En 14 años, la gráfica se ha movido poco. Un punto arriba o unos decimales abajo. De septiembre de 2004 a octubre de 2018, los sindicatos se han mantenido entre las instituciones que menos confianza inspiran a la ciudadanía en México, según encuestas anuales realizadas por la firma de investigación de mercados y opinión pública Consulta Mitofsky.

Su papel es cuestionado, entre otras razones, porque algunos carecen de transparencia, no representan a los trabajadores ni defienden sus intereses o cuentan con líderes que se perpetúan en los cargos y son señalados de corrupción, tráfico de influencias y enriquecimiento, coinciden especialistas.

Pero el país, adelantan, está por transitar a un nuevo sistema sindical. La ratificación del Convenio 98 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en septiembre, el capítulo laboral del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) y la legislación secundaria de la reforma laboral en materia de justicia laboral –que al momento de publicación no había sido presentada al Congreso–, son los hilos detrás del cambio.

“Estos tres instrumentos desarticularían el esquema corporativo de relaciones laborales que se estableció en México en los 30 y que hasta la fecha está vigente”, dice Alfonso Bouzas, investigador de tiempo completo de la UNAM. “Los sindicatos regresarán a manos de los colaboradores, los trabajadores celebrarán contratos colectivos si lo desean y habrá una auténtica contratación colectiva”.

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De concretarse, esta transformación impactará a los trabajadores y a las empresas. Las negociaciones entre ambos serán más fluidas. Además, prevalecería la democracia, enfatiza Graciela Bensusán, profesora-investigadora de tiempo completo en la UAM-Xochimilco y parcial en Flacso México. “Por lo menos formalmente. Creo que eso va a llevarse a la práctica en términos de que habrá que elegir a los dirigentes y votar a quién queremos que nos represente en una negociación colectiva”, describe.

El Convenio 98 apuesta por la libertad sindical y el fomento de la negociación colectiva voluntaria. El capítulo laboral del T-MEC impulsa el voto libre y secreto, el derecho a la negociación colectiva y el establecimiento de órganos independientes que registren las elecciones sindicales y resuelvan las controversias laborales. Mientras que la reforma laboral de 2017 –cuya legislación secundaria debió haber sido presentada en febrero, pero aún está pendiente– promueve la desaparición de las juntas de conciliación y arbitraje, así como la creación de tribunales laborales, centros de conciliación y un organismo descentralizado que registre los contratos colectivos o los sindicatos.

“Todo va en el misma dirección de fortalecer, modernizar y democratizar el mundo del trabajo”, señala Francisco Hernández Juárez, secretario general del Sindicato de Telefonistas de la República Mexicana y presidente colegiado de la Unión Nacional de Trabajadores (UNT). “Y el nuevo gobierno trae criterios que van en esa línea, pero hay un elemento esencial para que todo pueda tomar cauce: la reforma secundaria”.

En el tintero

En noviembre, representantes de la UNT, líderes sindicales y de organizaciones campesinas, se reunieron en la Ciudad de México para promover la transformación sindical y empujar la presentación de la legislación reglamentaria. “Espero que este nuevo Congreso esté sensible y claro en relación a que la reforma secundaria tiene que estar alineada con la reforma constitucional”, dijo Hernández Juárez. “Pero es muy importante que las organizaciones sindicales y los trabajadores no esperemos a que sea el gobierno el que nos diga cómo hacer esta transformación”.

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Y enumeró sus peticiones: que las decisiones sobre contratos, dirigentes y huelgas se tomen por voto universal y secreto, que el órgano que se creará para conciliar y registrar contratos o sindicatos sea realmente autónomo, y que las juntas de conciliación y arbitraje desaparezcan de inmediato, no hasta concluir los casi 5 millones de juicios atrasados.

Para los miembros del sector, la legislación secundaria coronará la transformación sindical. Esa que, según Bouzas, obligará a las organizaciones a reinventarse para dar respuesta a las necesidades de los colaboradores, y a las compañías a perder el temor a la negociación. “Es una clase empresarial timorata, que parte del supuesto de que ella sola puede ser suficiente para sacar adelante un proyecto y no acepta que los trabajadores también tienen un papel que jugar”, describe.

Sin embargo, el éxito depende de que se trabaje de manera responsable, advierte Ricardo Grayeb, socio director del despacho laboral Grayeb Abogados. “Los focos rojos que alertarían que la transformación no va por buen camino serían que los sindicatos corporativos siguieran al frente”, apunta Bouzas. “Pero la reforma, hasta donde la conozco, va directo y a la cabeza para terminar con el corporativismo y poner en cuestionamiento esas cúpulas sindicales que se enriquecen de manera estratosférica”.

Las claves de la transformación

Estos serán los instrumentos que, según los especialistas, desarticularán el viejo esquema sindical en México.

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1. Convenio 98 de la OIT. Promueve la libertad sindical y solicita poner en marcha las condiciones para estimular y fomentar la negociación colectiva voluntaria.

2. T-MEC. Impulsa el voto libre y secreto, así como el derecho de los trabajadores a participar en actividades de negociación colectiva. Busca prohibir la injerencia del empleador en las actividades sindicales. Propone órganos independientes para registrar elecciones sindicales y resolver controversias.

3. Reforma al artículo 123 de la Constitución. Considera poner en marcha los tribunales laborales, los centros de conciliación y el organismo descentralizado encargado de registrar los contratos colectivos de trabajo y los sindicatos, así como todos los procesos administrativos relacionados.

https://expansion.mx/economia/2019/01/07/el-sindicalismo-que-viene

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