Por Martín Espinosa

11 de Diciembre de 2018

Con el cambio de régimen que ocurrió a partir del pasado primero de diciembre, han surgido las primeras modificaciones de raíz no sólo en la forma de concebir el modelo económico que más conviene al país en estos tiempos de turbulencias provocadas por la renuencia de cambiar las formas de hacer política, sino también en la manera en que ahora son tomadas las decisiones que, sin duda, impactarán en el futuro inmediato a millones de mexicanos. En las próximas semanas, ya entrado el 2019, vendrá otra sacudida a las viejas estructuras del modelo anterior: la actividad de los sindicatos en el país.

Apenas el viernes pasado, ocurrió algo de lo que pocos dieron cuenta debido a que los reflectores están dirigidos en estos días al “choque” entre los poderes Ejecutivo y Judicial por el intento de frenar los privilegios de que gozan jueces y magistrados: resulta que la Confederación de Trabajadores de México (CTM) y la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROC) fueron expulsadas de la Confederación Sindical Internacional (CSI), organismo mundial cuya misión es promover y defender los derechos de los trabajadores e impulsar la cooperación internacional entre sindicatos, así como garantizar la lucha contra la discriminación laboral y los principios de democracia e independencia sindical, nada de lo cual ha caracterizado a las dos centrales obreras mencionadas. El organismo internacional argumentó que las dos confederaciones mexicanas siguen llevando a cabo acciones contrarias a los principios y valores de los trabajadores.

Después de esta expulsión de la organización sindical más importante a nivel global, tanto la CTM como la CROC tendrán una menor participación en organismos internacionales, como es el caso de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Ello ocurrió en el marco del 4º Congreso Mundial de la CSI, realizado en Copenhague, Dinamarca, en donde presentó su Quinto Informe en el que dio a conocer la determinación de sacar de sus filas a la CTM, que encabeza Carlos Aceves del Olmo, y a la CROC, cuyo secretario general es Isaías González Cuevas.

De acuerdo con los antecedentes, estas dos centrales obreras son señaladas por promover los contratos de protección patronal en México, lo que obstaculiza la libertad y democracia sindical, lo cual ha dañado la situación económica de la clase trabajadora de nuestro país.

En el informe se indica que “dichas organizaciones corporativas continúan realizando acciones contrarias a los principios y valores de los trabajadores y en consecuencia de la CSI”. La reunión plenaria del Congreso votó y aprobó por unanimidad de los delegados la expulsión de 10 afiliadas de la región de Latinoamérica, por lo que desde esta fecha, la CTM y la CROC de México han dejado de pertenecer a la membresía de la CSI. En el Congreso Mundial participaron más de 1,200 sindicalistas procedentes de cerca de 130 países. Cabe señalar que el tema de este Congreso estuvo enfocado en “reforzar el poder de los trabajadores y trabajadoras: cambiar las reglas”. Los sindicalistas debatieron las estrategias para contrarrestar los ataques de las empresas transnacionales y los gobiernos neoliberales y construir un sindicalismo de cara a la sociedad.

Lo sucedido en Dinamarca es apenas el inicio del “desmantelamiento” del sindicalismo corporativista que se fortaleció durante las últimas 4 décadas en el país al amparo del antiguo régimen. Mucho trabajo tendrán de ahora en adelante los legisladores federales para modificar el esquema laboral mexicano bajo las propuestas que pronto hará el senador Pedro Haces Barba, integrante de la Comisión de Trabajo y Previsión Social de la Cámara Alta.

https://www.excelsior.com.mx/opinion/martin-espinosa/revolucion-sindical/1284042

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