Eloy Garza

@eloygarza

mié 28 nov 2018 

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Luisa María Alcalde

Foto propiedad de: Internet

 Algunas propuestas de AMLO son muy buenas. Ojalá las cumpla en cuanto rinda protesta como presidente el próximo 1º de diciembre. Otras propuestas de AMLO son muy malas, casi diría que pésimas, porque apuntan más al impulso populista que a un análisis sensato de los grandes problemas nacionales. Entre las promesas malas está (contra lo que pudiera pensarse) la de aumentar el salario mínimo.

Según Luisa María Alcalde, la abogada millennial (tiene 31 años) que AMLO pondrá como titular de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, “ningún hombre o mujer que viva de su trabajo puede vivir con el salario mínimo y es algo que no podemos seguir sosteniendo”. El diagnóstico de Alcalde (por otro lado uno de los más jóvenes perfiles que tendrá AMLO en su gabinete) es correcto, pero su tentativa de solución es totalmente equivocada. El diagnóstico de Alcalde es correcto porque, como he demostrado a lo largo de este sexenio, el gobierno de Peña Nieto ha sido un completo desastre en materia laboral. Ni Calderón lo hizo tan mal (que ya es mucho decir).

Pero la tentativa de solución de AMLO y Alcalde es equivocada porque tienen que saber que el salario mínimo no mejora las condiciones económicas del trabajador. Al contrario: en el actual mercado laboral, lo perjudica antes que ayudarlo. De hecho, su incremento por decreto es uno de los peores errores económicos que impone cualquier gobierno. En esto se equivoca Alcalde. Aparenta ser un logro laboral y en el fondo perjudica gravemente los ingresos del trabajador. ¿Por qué?

Pongamos como ejemplo un negocio del sector terciario: un restaurante. Por más avaricioso que se viera el duro del restaurante, por más intentos que maquinara para pagarles lo menos posible a sus meseros, cocineros y cantineros, no podrá hacerlo. El motivo es simple: le renunciarían todos sus empleados para irse a trabajar en otro restaurante donde les pagaran más o les ofrecieran mejores prestaciones laborales.

Entre negocios del mismo giro, en México como en cualquier otro país de libre mercado, hay una rebatinga paranoide de capital humano: tanto de mano de obra como de personal calificado. Si la empresa no trata bien a sus empleados, si no los tiene satisfechos, se marcharán con la competencia sin remordimiento alguno. Así de simple.

Pero Luisa Alcalde (como siempre pasa con los funcionarios públicos del ramo), ya amenazó con entromete para mal imponiendo a todos los patrones un incremento del salario mínimo para sus empleados. Eso mete al trabajador en un mismo rasero salarial. Déjenme explicarlo mejor.

El salario mínimo no es un mínimo (como debería serlo) sino un techo o una media para que todos los negocios del giro le paguen más o menos lo mismo a ese tipo de empleado sin salirse del rango. O sea, le facilita las cosas al dueño del negocio, no al pobre trabajador que lleva como siempre las de perder.

En cambio, si Luisa Alcalde se propusiera liberar el salario (claro, convenciendo antes a AMLO), si eliminara los mínimos, la misma oferta y demanda encarecería el servicio que prestan los empleados a los patrones y veríamos una espiral ascendente de sus retribuciones, con tal de ganarles la mano de obra a la competencia. Pero tal parece que las regulaciones estatales que pretende seguir Luisa Alcalde más que mecanismos de ayuda laboral seguirán siendo sogas legales que estrangularán aún más al trabajador. Dice Alcalde, siguiendo a su jefe AMLO, que así contribuirá con la justicia social cuando en realidad mantendrá la terrible desigualdad que se vive en México. Todavía tiene tiempo la próxima Secretaria del Trabajo de cambiar su forma de pensar y así revolucionar el mercado laboral. Ojalá se aplique. 

https://www.sdpnoticias.com/nacional/2018/11/28/y-si-luisa-alcalde-proxima-secretaria-del-trabajo-elimina-el-salario-minimo

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